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QUÉ NO ES UN COMMUNITY MANAGER

Actualizado: 6 de sep de 2019

A ver, empecemos por ser honestos: a un chef  no le vas a pedir que te construya una casa, ni a un médico se te ocurría encargarle la reparación de tu carro. ¿Por qué? Porque hay profesiones que se encuentran (gracias a Dios y todos Los Santos) en el cielo del sentido común. Sin embargo, hay otras profesiones, como la que vengo a defender, que por nuevas, por amplias o por demalas, les ha tocada ser tan camaleónicas que terminan volviéndose cargas para quienes las ejercen. 


Ese es el caso de los Community Managers. Y la verdad es que, aquí entre nos, me parece curioso, porque en una era donde el principal objetivo es generar comunidad, ser el responsable de ese manejo, debiera merecer una condecoración real tipo Mia Termopolis en el Diario de la Princesa. Pero, como no vivimos en Disney, la cosa no es tan mágica, de hecho: no es NADA mágica, y a los CM les toca lidiar con unas exigencias incoherentes, unos jefes abusivos y un universo laboral que sigue anclado a las horas hombres.

 

Entonces yo, en un grito de auxilio, un intento de rebelía, o un puro capricho - como quiera llamarlo usted que ahora me lee- me propuse escribir CINCO cosas que NO es un CM, para que al menos el mundo tenga el otro lado de la moneda y ojalá la balanza más equilibrada.

 

Así que, si le sirven de algo, aquí le quedan: 


Un Community Manager: 


1. No es tu diseñador inhouse.


Sí diseña, sí posiblemente le tocó aprender el significado oculto de la barrita de herramientas de Illustrator, y sí puede tener el 50% del espacio de su celular ocupado con aplicaciones de tipografías y formas. Pero no, no y no, es el encargado de hacer las tarjetas de navidad, las invitaciones a los eventos, ni el letrerito para la puerta de los baños.

 

Su trabajo es diseñar todas aquellas piezas que tengan quer ver con el contenido digital que maneja, esas que se acuerdan en la parrilla o en la estrategia y que nacen más de la planeación que de la improvisación. 


2. No es un robot que no tiene familia ni fines de semana.


Como el sentido común es el menos común de todos los sentidos, decido poner esto de segundo en la lista: tu CM es un ser humano, de carne y hueso, de emociones y olvidos. No es un bot programado, ni un sistema primo de Siri, ni una maquinita de respuestas automáticas. 


Tiene días malos, horas libres y complicaciones que se le salen de las manos. No se las sabe todas, ni las puede hacer todas. Necesita, como cualquier persona, salir de su trabajo, poder dejar de vez en cuando “la oficina” y mirar para el techo si quiere o terminarse de ver su serie favorita. Sí, también es válido que quiera tiempo para hacer lo que sea que le de la gana. #SorryNotSorry 


3. No es un servicio social.


Su puesto entra en la nómina como cualquier otro, porque es un trabajo. No es un hobbie, no es un voluntariado, no es un escampadero. Es y debe ser entendido y respetado como una labor. Así que repite conmigo: mi CM no me está haciendo un favor, ni yo le estoy haciendo un favor a mi CM. (ni del mismo modo en el sentido contrario).


 4. No es toda tu nómina de comunicaciones.


Hazme el favor y antes de creerme esta cuarta revisa si tu CM tiene dos ojos, dos orejas y una nariz. Si es así entonces ahora sí créeme cuando te digo: Community Manager es UN cargo (ojo que está en mayúsculas) UNO solo. Por lo tanto se le debe exigir como tal.


No es fotografo, editor, videografo, estratega, escritor, periodista, analista, financiero, operario, secretario, astronauta ni ninguna de las demás carreras que le quieras cargar encima. Es: Community Manager; o sea: se encarga de gestionar tu comunidad y de MANEJAR (ojo otra vez) el contenido que existe alrededor de ese propósito. 



5. No es tu gerente de ventas.


Por último vengo con un alfiler para explotar la burbuja en la que estás viviendo. Las redes sociales NO son tu departamento de ventas, ni tu CM es el gerente del área. Las redes sociales son espacios para que INTERACTÚES, VISUALICES Y CONVERSES sobre tus propósitos de marca con aquellos que decidan sentirse identificados. Las ventas suceden, sí, pero por añadidura: no deberían ser el foco, el foco debería ser: generar valor a otros. 


Es duro, yo sé. Puedes llorar y escucharte dos de Arjona, pero es la verdad y entre más rápido la aceptes más fácil se hará el proceso: como con un purgante, el primer sabor es horrible, pero la sensación de mejora hace que valga la pena. 

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