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Vengo del futuro a decirte que necesitas leer esto

Escúchame bien: los monstruos SÍ existen. Y no, no se parecen a Gotzilla ni a Mike Wazowski. Se parecen más bien a Elon Mosk, Mark Zuckenberg y el resto de sus amiguitos.


Los monstruos a los que nos enfrentamos hoy en día son absolutamente diferentes a los que nos presentaron en la infancia. Pero, así como era imposible para un simple mortal enfrentarse a Gotzilla, es imposible para nosotros enfrentarnos a estas nuevas criaturas que con sus empresas están tejiendo la realidad del mundo entero.


Uno podría, si es suficientemente valiente y ermitaño, renunciar a todos los privilegios que trae la tecnología, esconderse en una cueva entre las montañas y así salvarse de la inevitable presencia digital. Pero seamos honestos: ni tú ni yo somos de esa clase. Y como no pensamos irnos a las montañas tenemos que aprender a aceptar el poderío de las nuevas industrias y lo que eso implica para nuestras vidas y nuestras propias empresas.


Digital es una realidad tan tangible como la realidad misma. Si te pones a pensar muchos de los procesos que antes pasaban exclusivamente en la realidad hoy pasan también en la virtualidad. Tenemos tantas herramientas a la mano que me atrevería a decir que pasamos incluso más tiempo entre pantallas y aplicaciones que entre amigos y reuniones.


Y cada vez la cosa se pone peor. Los grandes monstruos de los que te hablé al principio se mueven con una moneda diferente a la nuestra. Su moneda es la atención y no les interesa perderla por nada en el mundo. Por eso todos los días están atentos, como cazadores de vieja escuela, a nuevas formas de atraparnos en la virtualidad.


Quiero que intentes recordar lo que era Facebook hace diez años y te asombres descubriendo en lo que se ha convertido. Es más, nisiquiera habría que irse tan atrás, piensa en lo que era Facebook hace dos años y mira lo que es ahora. Estas tecnologías desafían el paso del tiempo y evolucionan como si hubieran descubierto la fórmula de Flash.


La situación que acabo de presentarte hace múltiples exigencias a nuestras vidas y a nuestros negocios, pero hay una particularmente de la que me gustaría hablarte hoy: la identidad digital.


Tanto si tú eres una persona como si eres una compañía, NECESITAS - y no escojo el verbo al azar - tener identidad digital. Sin ella no podrías interactuar con tus amigos o con tus clientes. Sin ella no existirías para ninguna plataforma de búsqueda. Sin ella te perderías del ritmo del mundo. Así que sí o sí: debes tenerla. Y, es más, de seguro ya la tienes.


Identidad digital se refiere al hecho de que tengas un “perfil” creado en cualquier plataforma que opere en la virtualidad: Facebook, Instagram, Wix, Youtube… la que quieras. Y ese hecho, a estas alturas del partido, es casi una regla de oro.


Ahora bien, esa identidad digital debe construirse, tal y como se construye la identidad real. Con otros requerimientos y otras técnicas, claro. Pero con la misma dedicación y empeño.


Como el trabajo no es nada fácil, y cada vez lo es menos, voy a usar este artículo para advertirte y aconsejarte sobre el camino que considero debes tener en el mapa si quieres que tu identidad digital arroje frutos.


Lo primero que has de saber es que antes tener una identidad digital era sinónimo de tener una página web. La dicha de esto es que montabas la información y la dejabas operando por los siglos de los siglos. El problema es que ahora el panorama es otro y la identidad digital ha migrado a las redes sociales, que son plataformas vivas y que por lo mismo están en constante evolución y movimiento.


Pasamos de necesitar saber cómo hacer una foto o escribir un texto corto a necesitar saber cómo editar videos, grabar voces, animar diseños, diversificar formatos, construir artículos, interactuar con otros, aparecer en historias, compartir contenidos, hacer hipervínculos, grabar podcasts, emitir lives, y podría seguir: porque la lista es infinita.


¿Ves? nos enfrentamos a un monstruo que nos pisoteara sin misericordia si no aprendemos a domarlo. Y para domarlo vas a necesitar llevar tu identidad digital al nivel experto ultra top.


Si eres una empresa y tienes los recursos te recomiendo que constrates a alguien y lo entrenes constantemente para que logre hacer malabares con todas las pelotas que tiene sobre la mesa. Te recomiendo además que lo rodees de asesores y proveedores para que lo rescaten cada que se enfrente a un vacío de conocimiento o habilidades, porque créeme: no importa si te contratas a Megamente, ni siquiera él puede con tanto.


Si eres un emprendedor o una marca personal te recomiendo que te capacites como si tu vida dependiera de eso. Que no escatimes en educación, que compres todos los cursos, de todas las cosas, que logres encontrar o alcances a pagar. Y, además, te recomiendo que en cada plataforma en la que participes te rodees de los mejores: sigas a esas personas que parecen flotar sobre el bien y el mal e intentes aprender de ellas todo lo que te sea posible.


Para participar de digital y domar al monstruo vamos a necesitar una identidad digital dotada de todos los gadgets que tiene Iron Man y otros cientos de gadgets más.


Así que si eres sabio y entiendes el proceso complejo y largo que todo esto tiene de fondo, vas a acabar este artículo y vas a ponerte manos a la obra.


Si no, si la pereza puede contigo y crees que la zona de confort aguanta para siempre como la tela de los elefantes, vas a ignorar esta información y vas a morir ahogado en la inminente ola digital que se te está viniendo encima.


Tú decides, pero decide bien.




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